La Plaza

Una enorme sombra cubría la pequeña plaza que siempre estaba rodeada por avispas amarillas y gallinazos que ansiosos esperaban los manjares dejados por los toldos de las carnicerías que en los días de mercado llenaban de colores y olores todo el lugar; los nidos de las avispas parecían globos flotantes y las bandadas de gallinazos oscurecían aún más la enorme sombra que cobijaba andenes, patios y jardines. Además de los silvestres visitantes también existen evidencias que bajo esas sombras pasaron, se resguardaron o se inspiraron personajes como el General Uribe Uribe, el poeta Tartarín, el sabio Buchi Bu, las maestras Kika y Taísa y hasta el cantante Gardel en su final viaje fúnebre.  Desde allí se ha tejido la historia de nuestra gente, incluyendo amores, desamores, ferias, carnavales, festines y nació la poética Noche Azul.  También por allí llegó el desarrollo en recuas de mulas y bueyes construyendo un nuevo paraíso con Adanes y Evas de apellido Restrepo, Toro y Ochoa.  Hoy sus Caínes y Abeles seguimos por aquí.

Esa gran sombra inspiró, protegió, sorprendió, ocultó, apoyó y también habló durante muchos domingos con una anónima voz que desde lo alto hacía eco por todos los recovecos y que reconocíamos como “la voz de la ceiba”.

La enorme sombra crecía robusta desde las raíces, escalaba hacia los cielos en forma de tronco y florecía desde las enormes copas de una ceiba que cada aniversario celebraba los mismos 113 años de su protectora presencia, porque bajo esa sombra el tiempo se detuvo en el momento que los potentados azules armaron su latifundio.

La predicción del vidente contaba que cuando esa sombra cayera, una nueva luz, una luz renovadora, iluminaría toda la región y las conciencias serían despertadas.

Un día el árbol cayó después de mucho resistir, pero sus raíces eran tan profundas que aún su presencia se siguió sintiendo sobre cada rincón sin dejar que llegará la esperada iluminación.

Hoy la sombra no se ha desvanecido, la sombra no era del árbol, la sombra somos nosotros.

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Un comentario en “La Plaza

  1. Pingback: Pestañas | Los Recortes

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