Matar al perro para acabar con las pulgas

Según la teoría de los fractales, cada una de las partes es idéntica a la totalidad; principios espirituales plantean que como es arriba es abajo y en nuestro caso, en los pueblos chiquitos se repiten los problemas de la nación:  se deja de atender las necesidades de la sociedad, hacen falta espacios de formación para los muchachos, hay poco apoyo para la promoción cultural, falta valoración para actividades extracurriculares, hace falta formación y oportunidades para el empleo.  En resumen, falta promoción, apoyo e interés por el desarrollo de la sociedad, además de las limitaciones a los pocos espacios que espontáneamente van surgiendo desde el interior de la misma sociedad.

 Los muchachos necesitan otras actividades y espacios en los cuales puedan enfocar su energía para propiciar el ocio creativo, esto necesariamente repercutirá en una sociedad más justa e incluyente.

A diario escuchamos de hurtos, de comercio de drogas, de extorsiones y otra cantidad de delitos que no vale la pena mencionar, pero cuando estos problemas empiezan a surgir poco se hace para solucionarlos, para reorientar o para corregir, aunque se tengan las soluciones a la mano.  Sólo en éstos momentos empieza la preocupación de las autoridades, y los los más afectados -explotadores o seudonobles- empiezan a pedir soluciones porque los humildes, a quienes no se les brindaron opciones andan delinquiendo.  Se convocan consejos de seguridad, se plantean los problemas, se destacan las denuncias, se acusa a las instituciones por la existencia de los problemas, pero nadie, nadie asume responsabilidad alguna.

 Cuando el problema ya es crítico más difícil es encontrar soluciones reales y aunque públicamente no se mencione, es evidente que la condena dictada a éstas personas que pudieron haber sido los mejores músicos, excelentes pintores, reconocidos poetas, deportistas destacados y en general personas de bien si hubiesen tenido los espacios y la orientación adecuados.  Esas condenas se ejecutan sin juicios, sin procesos legales y con un total desprecio por la vida humana y aún mas triste es que gran parte de la sociedad hasta las justifica.

 El proceso siempre es el mismo: clandestinamente circulan panfletos con listas, los rumores, las amenazas sin remitente y aunque sean anónimos, intuitivamente se sabe cuál es su origen, la mayoría de las veces usando reconocidos nombres de grupos que por el sólo nombre ya causan terror.  Estas “soluciones” buscan eliminar un delito con un delito peor, algo así como matar al perro para acabar con las pulgas.  Lo que sigue ya lo conocemos: se ejecutan penas capitales por delitos mínimos, luego estos verdugos se vuelven contra sus patrocinadores, y ya cansados de patrocinarlos ahora por temor tienen que seguir pagando “vacunas” y el problema ya cobra otras dimensiones.  Así se van incentivando exponencialmente delitos más graves con complacencia inicial de instituciones y de la sociedad misma, sin la medición de sus posteriores consecuencias, las cuales, necesariamente, se vuelven contra ellos mismos.

El tipo de soluciones que finalmente terminan proponiendo es equivalente a ampliar la capacidad del cementerio ante el aumento de la violencia.  Y efectivamente la cariseca muerte hará su correría con la hoz en mano, porque lo fácil es atacar las consecuencias en lugar de resolver las causas.

Ya en una época reciente habían traído más por moda que por cualquier otro motivo a esos verdugos, y las heridas por ellos causadas aún siguen sangrantes, recordándonos gota tras gota que los cincomil o menos que aquí habitamos somos incapaces de construir una sociedad justa y tolerante.  Estos mismos, además de aceptados hasta fueron casi venerados siendo, en algunos casos, referentes a seguir por algunos muchachos “berracos” que decidieron sumarse a sus filas ¡Despertemos! 

 Creo que éste es el momento justo para darle una miradita al texto apócrifo atribuido a
Chomsky titulado: “Las 10 estrategias de manipulación mediática”.  Se puede consultar fácilmente por internet.

estrategias-de-manipulacion-mediatica

 También recomiendo un fragmento de un poema que aplica para éste caso:

“… Por estos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
pido castigo…”

Canto General, Pablo Neruda

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