Pestañas

Si Tomás Carrasquilla hubiera conocido a Pestañas seguramente habría escrito muchas páginas sobre sus pícaras historias. Si Pestañas supiera escribir tendríamos un gran novelista.  Y no es por exagerar, basta unos minutos escuchando las  historias de Pestañas para compenetrarse con sus anécdotas seguramente algo exageradas, pero con mucho de cierto.

Así como Cachibajo, Pestañas también ha ejercido innumerables oficios, un poco más especializados eso sí. Vagabundo, fogonero, alistador de carros, tornero, mecánico, embaucador, estafador, policía, cerrajero, reducidor, mensajero, escolta, ayudante de construcción, sólo por mencionar algunos de los qué en algún momento me ha contado entre sus historias.  Ahora sólo ejerce una o dos que con dignidad y honestidad le dan el sustento diario.

A pesar de los años aún sus gusticos hedonistas se da, de esos que ahora están legalizados. También la dosis diaria de etílico es casi un ritual, un medicamento que le11157258_795660310502758_272411300_o sostiene en pie y según dice en medio de su euforia etílica, sólo bebe por venganza: “Bebo porque voy a acabar con el que mató a mi papá.” Pero en realidad mas que venganza, lo que siente por el licor es un fiel y profundo amor, similar al que sintió durante tanto tiempo por “Muñeca”, su perrita criolla que tanto quiso y la que un desadaptado envenenó junto con otras mascotas famosas y queridas como “Canela”, la amada perra de Roke. El amor de Pestañas por su mascota aún hoy, varios años después, hace que la siga extrañando tanto como el primer día. Su fiel amiga no sólo sería cómplice de sus vicisitudes diarias; por ella trabajó, se esmeró y batalló algunas riñas en su defensa; porque ha sido un hombre afectuoso y su mascota fue su gran motivo.  Primero le faltaría alimento a él mismo que a Muñeca.

Famosas anécdotas como la desvalijada del Volkswagen del cantante Rodolfo Aicardi, en la que por su habilidad con la palabra fue capaz de de dejar a un policía custodiando el fruto de su hurto, son graciosamente contadas por él mismo. Seguro estoy que si hubiera coincidido en tiempo y espacio con su paisano el poeta Tartarín, también le hubiera sido achacado el robo de la famosa maleta que inspiró el grosero poema hemano del “Rosario de Besos”.

Pestañas ahora es el toque autóctono de la plaza que, junto con otros personajes como Quintalla, Matojo, Colimocho, Cachibajo, Guerra, Yeayea, son quienes le han dado vida a la plaza, cada uno con sus particularidades especiales.

En su corazón también hubo espacio para el cortejo y el romance y aunque ya no comparten el hogar, ella aún con abnegación, le lleva sus buenas viandas para que no pase demasiados trabajos.

Pestañas ya no ejerce ninguno de esos oficios de los que alardea a veces, porque ya no le queda tiempo, ahora se dedica a pasar los días ganándose el diario, pero sobre todo con mucha simpatía se dedica a brindar alegría y alabar a los queridos, usando siempre un particular y estilizado léxico que a veces sólo él comprende y con el que a lo mejor quiere demostrar en que el fondo tiene un bagaje cultural o algo de su abolengo, pero sin lugar a dudas, su intención primordial es la de hacer sentir bien a los demás, con lo que se ha ganado el aprecio de muchos de nosotros.

Anuncios

Un comentario en “Pestañas

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s