Los apodos de pueblo

La práctica de llamar a las personas por sobrenombres me ha parecido bastante generalizada en nuestro pueblo y, aunque no creo que se hayan realizado estudios serios sobre el tema, supongo que igual sucede en la región como en el país.

Por eso es que al caminar por la plaza uno se puedo encontrar con Gurres, Lobos, Arañas, Conejos, Garzas, Caimanes o un Buey o un Perrofino; ya sabrán que no me refiero precisamente a especies de nuestra rica fauna, sino a esos paisanos o familias a los que poco se les conoce el nombre real.  Si preguntamos por Jorge Iván, seguramente no nos sabrán dar mucha información, pero si preguntamos por “Carrimple” ya no hay duda de quién se trata y como éste son muchos los casos.

Foto: Alfonso Arango Velásquez - Década de 1950

Foto: Alfonso Arango Velásquez – Década de 1950

Hace algún tiempo hice una lista de los sobrenombres que recuerdo, pero en alguna parte se perdió.  La intención inicial era lograr descifrar el origen del apodo, que en la mayoría de los casos puede ser más interesante que los cuentos de Cortázar, sin embargo, la tarea investigativa sería bastante dispendiosa, considerando además que muchos de sus portadores desconocen u olvidaron el origen y a otros les causa algo de molestia.   Hoy estoy reconstruyendo la lista que les dejaré por aquí, aunque lo más seguro es que esté incompleta porque no los recuerdo ni los conozco todos, al mismo tiempo que van naciendo otros tantos.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que cada apodo ha nacido de una anécdota o situación específica en que estuvo involucrado el portador, o para reconocerlo dentro de un grupo o familia, para que el nombre refleje mejor la personalidad, por una característica física que lo caracteriza, para distinguirlo por su oficio, para molestar o para halagar, también los hay heredados de familia, por referencia a su lugar de origen o simplemente por capricho.  El hecho es que ya están ahí y más fácil sería quitarse el nombre real que uno de estos remoquetes.

Se da el caso que algunos apodos están en femenino y no son llevados por ellas sino por ellos, como es el caso de “Mirella” o “La Mocha”, pues en materia de apodos se viola tanto la ortografía y la gramática como, en algunos casos, el respeto por el portador, pero aquí trataremos de ser lo más neutral posible.  En otros casos, cuando el mote ha sido extensivo al grupo familiar también pueden surgir curiosas variaciones que seguro ya estás recordando. ¡Y qué tal cuando se emparentan dos de estos apodos!

En lo personal preferiría que a todos se nos llamara por el nombre y los invito a que hagamos el ejercicio durante una semana en la que reemplacemos todos los apodos que usamos y llamemos a las personas por su nombre, seguro les haremos sentir bien, especialmente a aquellos que llevan tiempo sin escucharlo porque el apodo se ha apoderado de su personalidad.  Llamar a las personas por su nombre les hará sentir que son importantes para uno, que merecen tu respeto y así mismo te darán el suyo.  Tampoco dudo que la relación pueda llegar a ser más cercana y sincera. Hagamos el ejercicio, vale la pena.

Aquí va la clasificación de los que recuerdo:

Relativos a la fauna: Arañas, Afrechero, Barbaindio, Buey, Caimán (Caimana), Chivo, Conejo (Coneja-Conejos), Cuco, Culebro (Culebra-Culebros), Gallo (Galla), Gallina, Garza, Golondrinas, Gurre (Gurra-Gurres), Lechuza, Lobo (Loba), Lora, Macaco, Mica, Perrofino, Tábana, Tigre, Torcasa.

Relativos a la flora: Chócolo, Chocho, Coco, Guineo, Limas, Matojo, Papayo, Repollo.

Relativos a características físicas: Aficiao, Barriguetula (Tula), Divino, Gago, Manicambia’o, Mocha, Ñato, Pasofino, Pecas, Peloespuma, Pelotigre, Pestañas, Popocho, Roña, Sordo.

Relativos a los oficios: Cabrilla, Panaderos, Peluco, Tamborero.

Otros: Animas, Bogaleche, Bola, Bombillo, Bugui, Cacerolo, Cachibajo, Cachipay, Cacho, Cacorro, Cafirolos, Cagao, Callano, Callana, Caliman, Cambimbo, Candilejo, Carequeso, Carrielón, Carrimple, Chacho, Chamuco, Chicho, Chicle, Chiqui, Chocolatino, Chola, Cholo, Chora, Chorrillo, Churi, Cienpesitos, Colimocho, Coliso, Comearroz, Cosiaca, Cuca, Cucharada, Culey, Cura, Cusco, Diablo, Foco, Frescolo, Garra, Gatillo, Gerardina, Guapío, Güelelo, Huezogallina, Jice, Kiko, Kingkong (que también es un Conejo), Magolo, Majuicia, Maleta, Mazamorro, Mecato, Mel, Minitas, Miquima, Mirella, Mirello, Morato, Mote, Pachureca, Palizada, Papeleto, Patas, Pecao, Pechugo, Peluca, Peluza, Piquiña, Pirulo, Pocho, Popeye, Potacio, Público, Pucho, Puenterroto, Punta, Purgao, Purina (Purino), Quintalla, Reblujo, Tabrete, Taconazo, Tarrito, Tarzán, Tatío, Tisnado (Tisnadas), Tista, Tornillo, Trampa, Treinta, Yeayea, Yeyo.

Mi reto personal es olvidar todos estos apodos de la lista y empezar a buscar el nombre de pila de cada uno de ellos, porque a muchos no se los conozco, lo que hará aún más interesante la tarea. Y si algún día me jubilo, a lo mejor buscaré el origen de cada apodo para completar este texto.

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