El cascabel de tapitas

www.puchademaiz.mlPara los niños de nuestra época la navidad era una gran fiesta. Nada o poco sabíamos de lo que era y significaba la Natividad y tampoco había mucho interés en aprender sobre ello, ni de otros asuntos religiosos, pero era una época muy alegre y activa para todos, especialmente porque a finales del mes llegaría el niño Dios cargado de regalos, esa era la real motivación y por eso los preparativos para su llegada eran acompañados con alegría por todos los niños. Obviamente estábamos condicionados a recibir el regalo sólo si nos habíamos portado bien y si asistíamos juiciosos a rezar las novenas en cuanto pesebre nos invitaran.

Confieso que yo asistía para sumar méritos y obtener un buen aguinaldo, pero solo después de grandecito entendí que la calidad del regalo no dependía tanto de la cantidad de novenas que rezara, o de lo bien que me manejara (aunque tal sí vez un poco), más bien dependía de la situación económica de la familia, porque los papás siempre dan lo mejor que pueden a sus hijos. Como en aquella época era tan importante ir a las novenas, los preparativos iniciaban desde el primer día de diciembre y se aceleraban desde el día de las velitas.

Lo primero era conseguir muchas tapas de gaseosa o de cerveza. Acababa de empezar una gran aventura, porque también era importante tener más tapas que los demás. La machacada de las tapas era lo más doloroso, pero no menos divertido, era fabuloso conseguir el martillo y empezar a aplastar las tapas hasta conseguir unas láminas redondas y planas.

Esta tarea duraba varias horas, incluso días. Teniendo la bolsada de tapitas aplanadas había que conseguir un clavo y generalmente era uno oxidado, luego a cada tapa le hacíamos un hueco con el clavo, lo más centrado posible. Era importante quitarle el corcho de caucho que traen las tapas, porque de lo contrario ahogarían el sonido. Con las tapas perforadas las ensartábamos en un alambre no muy rígido de unos 20 o 25 centímetros, luego se unían los dos extremos entre sí. Listo el cascabel para acompañar la “La Tutaina” y es que La Tutaina original se acompañaba con esos cascabeles de tapitas, no con maracas ni con panderetas o hasta con organetas, como ahora. Si acaso alguien llevaba unas maracas es porque había un músico que también acompañaba con guitarra, pero lo popular era los cascables de tapitas.

Cuando recibíamos el regalo de navidad entendíamos que habíamos hecho bien el trabajo, y aunque las uñas se empezaban a caer por los machacones del martillo, ya no nos importaba, era el precio que había que pagar por esos días de alegría, y por el regalo.

Lo que no puedo recordar es qué pasaba con esos cascabeles, porque al año siguiente teníamos que repetir el ritual desde la consecución de las tapitas, hasta la caída de las uñas por los machacones.

Aclaro que nunca tuve ritmo para interpretar ese rústico instrumento, pero aún así el niño Dios era tan bueno conmigo que nunca me dejó sin regalo, claro que yo también era un niño bueno, especialmente durante la época navideña con tutainas y cascabel de tapitas.cascabel

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