Café en ollita

Empiezo por aclarar que trataré un tema en el cual no soy ningún experto, solo soy un bebedor de tinto, inexperto en el mundo de la caficultura, así que la experiencia que les narraré es solo la de un consumidor de café, un consumidor común y corriente.

2017-02-04-12-28-15Para muchos el consumo del café, como el del té, del mate o hasta el vino -ojalá pronto pueda incluir el chocolate en esta lista- es todo un ritual, casi religioso en muchos casos y lleno de protocolos. Yo, por el momento, lo trato como un placer social.

Para la preparación del café se han desarrollado una gran cantidad de instrumentos; entre los más comunes están las cafeteras Moka o Italiana, la de émbolo o Francesa y las de goteo que son las más comunes en las casas y hasta en las oficinas. Todas ellas pensadas en facilitar o simplificar la tarea. Existen muchas otras, pero no es del caso hablar de lo que no se conoce, así que no ahondaremos mucho en ello.

Las preparaciones de esta bebida también son innumerables, pero en esencia, el tinto es una infusión de semillas de café, tostadas y molidas.

Hasta aquí mis “avanzados”conocimientos en el mundo del café.

2017-02-03-16-14-49Hace unos días llegó a mis manos un bello paquete que contenía dos bolsas de café, cada una con un origen similar, pero con algunas diferencias especiales, las cuales están bien especificadas en sus etiquetas. Lo interesante es que ese café no solo venía lleno de olores y sabores, es tan especial que la misma propietaria de la marca hace las entregas personalmente (esperemos que el negocio no crezca tanto para que esto deje de pasar). Esa entrega es casi otro ritual.

Lo primero que uno encuentra es su amable sonrisa seguida de ese inconfundible e inspirador olor que salía de la bolsa. El empaque, una caja bien diseñada da indicios de que su contenido no es algo ordinario; su contenido no decepciona, las dos variedades de café están claramente diferenciadas y siguen la misma línea en su imagen, llena de sobrios detalles, pero lo que más llamó mi atención fue la etiqueta con las características de taza 20170213_212722-así dicen los expertos- escritas a mano. Ese sencillo detalle me dio a entender que gran parte de su proceso es artesanal, pero además, con el protocolo que me fue entregado me confirma que sobre todo ha sido hecho con esmero y con todo el cariño posible. Es así como Vicky no solo entrega un producto, uno alcanza a sentir que con sus instrucciones, lo que está entregando es un hijo para que alguien más se lo cuide como ella misma lo haría. Consejos de mamá paisa. Sus instrucciones y recomendaciones de preparación, así como la historia de las fincas y de las personas -con nombres propios- que intervienen en su proceso, no hacen más que evocarle a uno esos olores de campo y aumentar los deseos de saborear un buen tinto.

Ya en casa y recordando las tradicionales formas de preparación de tinto, descarté la fracesa, la italiana y la de goteo para usar el método más elemental: la ollita y el colador de tela, porque un café especial merece un trato especial. Así que basado en las proporciones sugeridas se fue haciendo de este un momento también especial, rodeado de campo y con toda la calma. A las proporciones sugeridas le aumenté un poco, para que todo fuera más intenso, pero es el gusto personal. Así fue como empezó mi deleite con “Casa Flora Caramanta” y “Casa Flora Valparaíso”.

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Tentadora combinación (Foto: Casa Flora)

 

 

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