La tarde gris

mi gente (1)El pasado quince de marzo empezó siendo un día bastante especial: muy temprano me despertó el coro del alba que a diario interpretan los pájaros que habitan el bosque frente a mi casa, pronto empezaron a llegar los calurosos mensajes y llamadas de la familia y amigos que me hicieron recordar que el día del cumpleaños, más que festejo, lo que se vive es el afecto de las relaciones que se han cultivado durante la vida (claro que después también hubo festejo).

El día iba bien, pero ¿por qué lo de “la tarde gris”? Bien, pues no tardó en llegar noticias del fallecimiento de la cantante Vicky, a quien tanto escuché con mis compañeros de clase mientras hacíamos las tareas en el Quiosco de la plaza de Valparaíso, y al escuchar la noticia, hasta allá, hasta la plaza de mi pueblo me trasladaron esos recuerdos. Luego, otra noticia seguía oscureciendo la tarde: también había fallecido el exboxeador Rocky Valdez, de quien se ha dicho que nunca abandonó sus raíces y hasta el último de sus días compartió con los lustrabotas de su Cartagena, de quienes nunca se alejó aún durante sus mejores momentos de gloria. Su máxima corona fue el reconocimiento y afecto de su gente. Esos sí deberían ser los ídolos a quienes se les haga homenajes y series televisivas, esos que enseñan que todavía existen buenos seres humanos y no los falsos ídolos a quienes tanto admiran por haber delinquido.

Pero la tarde gris seguía entristeciéndose, ahora con la noticia de que también había fallecido nuestro paisano Gustavo Agudelo, liberal hasta los tuétanos, excelente conversador y buen crítico y conocedor de nuestra historia política y social, quien a pesar de sus dolencias de tantos años no se le vio derrotado, hasta el final demostró ser un hombre fuerte que tampoco tuvo temor en decir lo que pensaba y creía. Pero como si fuera poco, faltaba otra triste noticia: también fallecía la señora Fanny Cadavid, importante líder política, quien desde su origen en la ruralidad de nuestro pueblo, y gracias a su tenacidad, supo abrirse camino en importantes espacios de la vida política nacional, no sin haberlo hecho también en su pueblo. Ella, a pesar de su liderazgo y reconocimiento en la vida pública, creo que solo desempeñó un cargo público: el de concejal de su pueblo, lo demás fue trabajo ideológico y social, lo que le dio gran reconocimiento y en lo que fue tan activa hasta el último de sus días; por su labor, no por sus cargos es que merece total reconocimiento.

Ya en la noche, no podía más que pensar en que fueran los coros celestiales quienes estuvieran recibiendo a éstos seres humanos que tantas huellas ejemplares dejaron en este mundo y de quienes aún tenemos tanto que aprender. Me queda claro también que tanto la vida como la muerte están presentes en todo momento, por eso, al amanecer, las aves celebran la vida con su canto; así mismo nosotros deberíamos hacer que cada día por vivir sea recibido con alegría y trabajar por buenos ideales, para que al final nuestra existencia no haya sido en vano.

 

 

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