¿Matrimonio? No, gracias

mi genteCuando se va llegando a los cuarenta (o saliendo) siente uno que se va haciendo más selectivo, más cuidadoso o tal vez más temeroso. No lo sé con seguridad; en todo caso ese no es el asunto de hoy, por eso le dejo el tema a los sabios de las ciencias sociales. El asunto es que a ésta edad uno ya piensa más en lo que come, en lo que usa, enfin, se hace cociente de su salud y, en algún sentido, de la responsabilidad social y otros asuntos trascendentales, mucho más cuando se trata de asuntos de la salud. Recuerdo cuando era pequeño que una gripa se quitaba en dos días y uno, si acaso, se cuidaba del sereno la primera noche. Ahora como la situación con las EPS’s es tan complicada, sale más rentable no acudir a ellas y como las enfermedades son más agresivas, mejor es evitar que una simple gripa se complique, así que lo más sabio es cuidarse. Pero que inútil es el hombre ante ese virus que ya se llama “influenza” y que incapacita física y mentalmente; es así como el pasado fin de semana se integró a mi dieta el jengibre con limonada y ya no se permiten vientecillos fríos por las ventanas ni las puertas a la hora de dormir. Y no es flojera, es prevención.

Al inicio uno es fuerte, guapo y aguanta cualquier embate, pero al rato el silencioso virus va haciendo su trabajo y nos deja tirados, sin ánimos de nada, pero por fortuna la medicina ayuda, aunque también dicen que esas medicinas son dañinas, que nos vuelven dependientes y que consumirlas es seguirle el juego a las farmacéuticas multinacionales que crean los virus y luego nos venden el antídoto. En todo caso, creado o no, yo ya tenía el virus dentro y ante el malestar no vale declararse anarquista ante las farmacéuticas.

-¿Qué tiene bueno para el malestar de gripa?

-¡Un matrimonio!

-¿Un matrimonio?

-Sí, ese es el “casado” que todo mundo toma

“Matrimonio” y “casado” me empezaron a confundir, pero al rato empecé a entender todo. No era la ceremonia con el cura o el notario lo que la farmaceuta me recomendaba para la gripa. Era un combinado de medicamentos que, según ella, era bendito para mi necesidad, más precisamente, para calmar el malestar producido por la gripa.

Desde la primera palabra de la muchacha ya uno se pone alerta, así que antes de comprar ese “matrimonio” me puse a leer cuál era su composición: Gripofén una tableta cada 12 horas que contiene acetaminofén 500mg, cetirizina 5mg, fenilefrina 5mg y Paracetamol una tableta cada 8 horas que contiene acetaminofén 500mg y cafeína 50mg.

Rápidamente hice la siguiente cuenta, bueno, no tan rápido porque la gripa me tienía limitado el “pienso”, pero suponiendo que siguiera el tratamiento durante 24 horas, con el Gripofén estaría consumiendo 1000mg de acetaminofén, la dosis para un adulto y si a eso le sumo las otras tres dosis recomendadas del Paracetamol, sería en total 2500mg de acetaminofén en un solo día. Me parece exagerado y peligroso, pero en todo caso le preguntaré a mi amigo el médico.

-“Matrimonio” no, gracias. Solo deme el Gripofén que la cafeína me la toma en el cafecito de la esquina.

Más tarde, haciendo cuentas más precisas, con lo que me costó el tal Gripofén hubiera podido comprar siete dosis de acetaminofén genérico y si me hubiera metido en el tal “matrmonio”, hubiera sido equivalente a comprar 50 dosis del genérico.

Así pues que “matrimonio” no, gracias y por si acaso me tomé un cafecito donde doña Fabiola, por si la cafeína es buena para la gripa según el Paracetamol.

Antropólogos y sociólogos aseguran que el hombre es el único animal que aprende por la experiencia de los otros; otra cosa dice el famoso refrán popular. Así pues que yo les narro mi experiencia, ya sabrán ustedes qué hacer con ella.

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